lunes, marzo 26, 2007

El nacionalismo es como una patada en los huevos


No he estado nunca en el País Vasco porque no tengo porque costumbre viajar al tercer mundo.

Estoy esperando, y llevo ya unas horas, que salga el Ministro de Justicia, el pequeño Lenin, a ordenar la detención de todos aquellos que exhibían una evidente actitud vociferante. Quiero ver en la web de la SER la foto del tipo que le ha dado un rodillazo en los genitales a Antonio Aguirre, estoy expectante ante el discurso de Jesús Polanco Gutiérrez criticando el guerracivilismo de los nacionalistas vascos; confío en que la agresión sea un tema de primer orden informativo durante las próximas tres semanas; quiero debates al respecto en 59 segundos.

Auguro una aparición del lehendakari defendiendo el diálogo con el Foro de Ermua y proponiendo la constitución de una mesa en la que estén presentes el agredido y el agresor; estoy convencido de que lo del peneuvista y Aguirre será portada en el próximo Telenotícies de TV3, en lugar de una información anexa a la comparecencia del lehendakari, relegada a tercera noticia tras el vodevil de Mas y Carod y la exclusiva de que el orate Losantos ha sido condenado a pagar sesenta mil leuros al exconseller sense cap. Sin duda la agresión a un ciudadano que acudía a una vista como parte demandante merecerá la condena de los partidos políticos de todo el arco parlamentario.

España es un país que no merece serlo. Los nacionalistas vascos son nacionalsocialistas, eso ya lo sabían todos los que quieren saberlo. Los que no dicen nada ante lo ocurrido hoy en los juzgados de Bilbao son unos cobardes.


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¿Qué argumento nos va a quedar a los monárquicos cuando vemos al Rey de España yendo a homenajear a Gabriel García-Márquez y a hacer promoción de una editorial privada?