jueves, abril 13, 2006

La gran estafa de la pedagogía (IX): Diseccionando escritos


Toda superstición debe rodearse de una suerte de imaginerías, misterios y palabras ininteligibles para que sea impactante, seduzca a una parte de la población y atonte a la mayoría, neutralizando toda crítica al escudarse en un comentario del estilo ¡¡es que tú no lo entiendes, es que no te lo han explicado bien!! Toda superstición, además, obliga a la práctica de ciertos rituales o pequeños actos en pro de la cosa. La didáctica es una de esas supersticiones, y cumple con lo esperado: se rodea de palabras mágicas vacías y dictamina toda una serie de chorradas de las que se debe componer el sistema educativo. Veamos hoy un texto pedagógico inocuo. Mañana iremos a por algo más heavy.

Escogemos un texto pedagógico al azar, examinamos su contenido y hallamos siempre unas cuantas constantes universales de los textos de didáctica:

"Nos encontramos en un momento de mutación educativa profunda, que presenta no pocas dificultades"
Aquí encontramos las primeras locuciones alucinógenas (mutación educativa) que sirven para introducir una serie de líneas sobre la nada. Muy habitual.

"Si se me permite la autocita extraída de mi libro"
Todo pedagogo muestra una irrefrenable tendencia a citarse a sí mismo.

"Da la impresión de que la educación, expuesta a constantes reformas legislativas, ha perdido la confianza en sí misma. Más allá de eventuales normativas es necesario retornar a las raíces de la educación, fortalecerlas y adaptarlas a los nuevos tiempo"
Otorga personalidad y rasgos a la educación, como si fuera su prima. A continuación, asistimos de nuevo a aseveraciones sobre la nada, un aserto zapateril sobre el retorno y el fortelecimiento de las raíces de no se sabe qué.

"Estamos en época de mudanza social y educativa y es preciso renovar el conocimiento científico sobre la formación. La “revolución educativa” debe nutrirse, en mi opinión, de un paradigma neohumanista."
Más dosis de palabros y locuciones alucinógenas.

"Llega también la insensibilidad evaluadora y con ella los perjuicios y las exclusiones"
Crítica común a los sistemas de evaluación: toda calificación es mala, es mejor no evaluar, que aprueben todos, ¿hay algo más igualitario?

"No se debe rechazar la experiencia sentiente y vivida, so pretexto de que pertenece al ámbito de lo subjetivo"
La experiencia sentiente. Más palabros.

Ese es un texto inofensivo, vacío, inocente, sin dientes. Este viernes, empero, comentaremos el proyecto Salters, un verdadero peligro para el futuro de nuestros ciudadanos, que se está probando experimentalmente en unos cuantos institutos de Cataluña. Mañana, pedagogía por la puerta grande, de la que sí hace sangre.