jueves, diciembre 16, 2004

Paridario europeísta


El 20 de febrero de 2005 se celebrará en España un referendum en el que los ciudadanos deberán pronunciarse sobre la Constitución Europea.

Pura farsa.

Todo cuanto rodea a ese referendum es una farsa. Retórica. Teatro. Un espectáculo vomitivo. Los políticos se dedican a explicarnos lo buena o lo mala que es la Constitución europea, cosa que no censuro, pero ninguno de ellos, ni uno solo, se atreve a reconocer que el maldito referendum del 20 de febrero no es tal: es sólo una macroencuesta de bastante mal gusto, dado que España es uno de los pocos países de la Unión en que la consulta a la ciudadanía será no vinculante.

En otras palabras, en España, votemos sí o votemos no a la Constitución, nuestros sesudos gobernantes harán lo que les dé la gana. Ya puede pedir Maragall un sí combativo (sic) a Europa, ya puede solicitar Llamazares un no a la Europa del capital y no sé qué rebajas a domicilio, ya pueden esgrimirse las neuronas Rajoy y ZP (si es que ZP cuenta con ellas) para convencernos de lo bueno que es este tratado para los ciudadanos.

Todos ellos pasarán de puntillas, evitarán explicarnos que todo el pescado está vendido y el voto del 20 de febrero, favorable o no, es sólo el colofón de este sainete. Conmigo que no cuenten para participar en el engaño.